Entre líneas rectas y curvas, sin aparente distición, tratamos de tejer en forma de maraña una vida que busca lo más absurdo de la expresión.
Quizás si partimos de Altamira, buscando que nuestro destino sea un poco más allá de la abstracción, comprenderemos, eventualmente, que sí existe algo de conexión.

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Espectáculo – CINE

 

 

 NARRATIVA VISUAL CONTEMPORÁNEA

Tenemos que hablar de Kevin llega para confirmar el talento de la directora escocesa Lynne Ramsay

 

 

Por.- Gabriela Insignares Kuiman

 

Ficha Técnica

Tenemos que hablar de Kevin (We need to talk about Kevin, UK-USA/2011). Dirección Lynne Ramsey. Con Tilda Swinton, John C. Reilly, Ezra Miller, Jasper Newell, Rock Duer, Ashley Gerasimovich, Siobhan Fallon. Guión: Lynne Ramsay y Rory Stewart Kinnear. Fotografía: Seamus McGarvey. Música: Jonny Greenwood. Edición: Joe Bini. Basada en: Libro We need to talk about Kevin de Lionel Shriver 2003. Duración: 110 min.

Puntuación: Excelente

 

Basándonos en las críticas que surgieron en torno a este drama/thriller psicológico,  la película Tenemos que hablar de Kevin no sólo sirvió de escenario para la consolidación actoral de su reparto, específicamente hablando del alto desempeño de Tilda Swinton (Madre de Kevin en la película), sino que a su vez se trata de una pieza cuya línea narrativa, perfectamente llevada en el  montaje, corresponde con la construcción-deconstrucción actual de nuestros procesos de pensamiento.

 

Se trata de un film con diálogos precisos que utiliza largos silencios cómo fuertes alaridos que exteriorizan los conflictos internos que viven sus personajes. Por un lado, vemos el silencio de la madre culpabilizada que trata de pasar por alto sus intuiciones y no detecta las señales que le indican que algo no está bien con Kevin y que tanto ella como su entorno pudieran estar en peligro. Por otro, el silencio de una figura paterna cegada por su estatus de supuesta preferencia y bienestar en este triángulo dramático y finalmente por el silencio de una sociedad que hace reclamos y presiones agresivas por la necesidad de culpar a quien pudo engendrar el horror en una pequeña localidad.

 

El aporte de esta adaptación a película es la correspondencia con el sentido devastador e intrigante que capturó a muchos lectores del Best-Seller titulado de igual forma. El lector, el cual esperamos ahora se convierta en espectador, debe sentirse seguro y dejarse envolver por la excelente puesta en escena de una trama retorcida que hace cuestionar los patrones sociales de prevención de accidentes ocasionados por jóvenes que, al contrario de lo que se cree, sí han recibido la atención suficiente como para que al momento de juzgar se mencionen otros factores determinantes que, a pesar de no tenerse muy en claro, traspasan las barreras del hogar.

 

We need to talk about Kevin es una película cuya riqueza visual se corresponde y eleva a su reparto, otorgándole así grandes halagos por parte de la crítica estadounidense tanto por su trama como por la capacidad creadora de imagen-sentido de Lynne Ramsey.

Trailer Oficial: 
http://www.youtube.com/watch?v=CRr5sW72LWI 

:) Algo en él me saco un sonrisa. 

:) Algo en él me saco un sonrisa. 

Fuente: rationalmonster

Er Conde Jones y …. el absurdo fílmico

Reseña para Lacotufa.com

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Más oportuno para describir mi estado imposible.

Esto no es profile picture de facebook es mi manera emo de ser 2.0

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Era lo más obvio, soñar con El Castor era de lo que tenía que escribir en mi libreta de subjetividades…

Soñé una versión.Una más agresiva.

Había más agresión contra ella.

La agresión era física. La pelea final que se da, ahora que lo recuerdo, no era tanto con el castor la pelea. Era con ella.

¿Me sentía identificada con alguno de los dos?

No, yo era un observador externo.

Pero un observador, más que por estar condicionado a ese rol, porque no hacía nada por impedir las agresiones, es como si una parte de mí fuese él. El agresor. 

Sabía que estaba soñando, pero igual sentía miedo. El mismo que se siente cuando se tiene una pesadilla. Estaba pesada, babeando, sentía mi boca abierta y pesada. No podía abrir los ojos, pero sabía que la historia tenía que terminar. 

Se que el elemento prótesis tenía particular peso, pero ahora no logro identificar por qué, ella estaba resguardándose en casa de su madre. Esta nunca apareció, simplemente brindaba la casa como escenario. Ella se entendía como la solución en la pelea. Pero nunca apareció. 

Había durado más que la película verdadera, pero no recuerdo haberle hecho un cierre, simplemente dejó de ocurrir. Yo pude abrir los ojos, con muchísima pesadez y pude sentir como mi corazón seguía agitado. Aún lo siento. Es como si me hubiese despertado de una pesadilla. Pero sólo fue una versión.

¿Será que de alguna forma  creé empatía con el protagonista y me mimeticé con su personaje para seguir drenando frustraciones originadas a raíz de mi relación maternal?, a quien agredía era al personaje madre. No lo se. O ¿la empatía generada estaría más relacionada con la apatía incontrolable de él, es decir mía y la agresividad por lo tanto implica mis ganas de salir de este estado? No lo se. O ¿simplemente repetí una versión de una película?. En dado caso, ¿por qué? los otros problemas, los cuales pensé más protagónicos en mi inconsiente, tenían mayor peso incluso después de verla. Ni tanto, se confundían con el mismo estado apático. También habría que agregar que pensar en los detalles de lo soñado, me da mucha ansiedad. Me da incluso miedo. La relación se entabló como lo hago con una pesadilla y con todo en general. Lo olvido para bloquearlo. Lo olvido para que no exista. Porque siempre existe es el miedo de que sea real. Aún cuando se que esto no puede ocurrir.

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Y todo empezó a caer. Estaban tan altos,

tan idealizados.

Nunca llegaron a tocar fondo,

sin embargo dejaron de existir.

Se perdieron en la oscuridad del vacío.

Algunos dicen que aún continúan cayendo.

Algunos esperan que sigan cayendo.

De alguna forma les da esperanzas. 

Eso sería lo peor. 

Eso es lo peor,

que aún no se escuche la ruptura final de todas sus partes.